
VERÍDICO.
La semana pasada, después de insistir varias veces para cerrar una cita comercial con nosotras, mi socia Eider recibió a un chico que quería presentarnos su servicio de desarrollo web. Según él, podía ser interesante para nuestro estudio.
Encontrar partners complementarios es importante para una consultora como la nuestra. Llegamos a lo que llegamos y ponemos el foco donde lo ponemos: en lo nuestro. Y sí, necesitamos equipos y profesionales de otros ámbitos para complementar nuestro trabajo y ofrecer más valor.
Así que, como en muchas otras ocasiones, se sentaron en la salita, esa pequeña pecera de reuniones que tenemos en la oficina, y empezó la presentación.
Yo seguía a lo mío, pero no podía evitar fijarme en la expresión de Eider a medida que avanzaba la reunión. La tenía justo enfrente. Asentía con educación, gesto contenido, mirada ligeramente ojiplática. Yo, mientras tanto, aguzando el oído.
Que si somos 10 en el equipo (anda, como nosotras).
Que si hacemos webs, desde el diseño hasta el desarrollo.
Que si ofrecemos alojamiento y dominios.
Y soluciones de ciberseguridad.
Y Marketing digital. Gestión de redes. Creación de contenidos.
Que si hace falta, también hacemos “branding”, naming… y hasta stands (no pregunté, pero sospecho que imprimir roll-ups entra dentro de esa categoría).
Ah, y orientados a cliente final, sector industrial, tamaño medio.
Silencio interior.
¿Este señor sabe dónde ha venido a ofrecer sus servicios?
No sé si reír o llorar ante estas situaciones. Bueno, sí lo sé. No me hace ninguna gracia.
Cada cual es libre de montar su negocio como quiera. Pero este tipo de oferta “todo-todo” no es inocua. Dinamita el sector. Diluyen el valor de disciplinas que requieren especialización, método y experiencia. Cuando el logotipo se “regala” dentro de un pack web, cuando el branding es un añadido cosmético y no una estrategia, el esfuerzo por explicar qué hacemos y por qué importa, se triplica.
Afortunadamente, cada vez trabajamos con clientes más cualificados. Equipos directivos que entienden que la marca no es una capa estética, sino una herramienta estratégica. Empresas que saben que el posicionamiento impacta en su negocio, en su cultura interna, en su capacidad de atraer talento o de competir internacionalmente. Pero no todas están ahí todavía.
Muchas están dando sus primeros pasos. Están empezando a invertir en marca, en digitalización, en comunicación. Y en ese momento inicial, lo que encuentren en el mercado condiciona profundamente su percepción de valor.
Si lo primero que reciben es una oferta donde todo cabe y todo cuesta poco, el ancla mental se coloca abajo. Muy abajo. Y desde ahí, todo lo que implica reflexión, método, análisis, estrategia y profundidad parece caro. Parece excesivo. Parece innecesario.
Cuando en realidad es justo lo contrario.
La especialización no fragmenta el trabajo: lo fortalece.
La colaboración entre expertos no encarece los proyectos: los hace coherentes.
No creemos en hacerlo todo. Creemos en hacerlo bien.
Creemos en rodearnos de partners excelentes en lo suyo.
Creemos en sumar talento especializado.
Creemos que el branding no es un extra que se añade al presupuesto de una web.
La especialización no encarece los proyectos.
Los hace sólidos.
Y la solidez, en tiempos de ruido, es un lujo.
For Better Business, better brands.